La familia de devotos crece. La semilla plantada con el amor infinito de Amma ha echado raíces, y estas celebraciones de Navidad y Año Nuevo han sido una evidencia. Desde toda España recibimos personas dispuestas a fundirse en la paz y la belleza que irradia nuestro querido Centro de Piera.
Amma nos deleitó con su viva presencia, desde la conexión habilitada entre Amritapuri, los centros de todo el mundo, y nosotros. Cinco horas de abrazos, presenciados en tiempo real y sus enseñanzas a través de un video, traducido a varios idiomas, mientras ella daba el darshan a la multitud de visitantes del ashram de India.
La noche de Piera parecía un nacimiento. Los instantes se iban coloreando de una luz maravillosa y en cada mirada estallaba la chispa que Amma enciende en el corazón. En esa magia, que revive al recordarla, compartimos las enseñanzas espirituales expresadas desde la danza y la música por residentes de Amritapuri.
La alegría del compartir nos despertó muy temprano el día de Navidad. Hicimos seva en el jardín, mientras que los residentes atendían sus áreas correspondientes y así hasta el satsang de la tarde. Fue un gran encuentro donde pudimos encontrar paz y silencio.
Como es habitual para Fin de Año los devotos vienen de todas partes, queremos estar juntos, compartir y agradecer la dicha de estar en el camino espiritual. Agradecer el encuentro con todo nuestro corazón.
120 personas vinieron de todos lados a despedir el año que se fue y a bendecir al que nacía.
Ānand seleccionó mensajes de Fin de Año que Amma dio en los últimos años, y cada una de las palabras se amplificaba en nuestro interior. Los bhajans fueron testigo de que algo bonito sucedía.
Ānand suele sorprendernos, pero con el prasad, mucho más. Benditas las uvas. Y en estas tierras, y estas fiestas, mucho más.
Después de la cena, el silencio que nos acompañaba fue quebrado por el sagrado mantra Lokah Samastah Sukhino Bhavantu. (“Que todos los seres de todos los mundos sean felices y vivan en paz”). Esta es la voluntad de Amma y lo que da sentido a su inmensa obra humanitaria extendida hasta los lugares más apartados del planeta.
Antes de ir a dormir se hicieron juegos organizados por residentes y visitantes, de este modo pudimos despedir el año con una gran sonrisa colectiva. Y así fue.
El 1 de enero nos encontró con el firme propósito de cumplir las enseñanzas de Amma: archana, seva y mantras. Todos estábamos muy agradecidos de poder renacer en el nuevo año siendo fieles a nuestra esencia. Como un acto de reivindicación a nuestra alma. A lo que somos de verdad.
A las tres de la tarde ofrecimos nuestra gratitud a la Madre Tierra con la ceremonia anual de bienvenida del año nuevo con la plantación de un árbol: el membrillo. Cantamos mantras y ofrecimos de manera individual agua, tierra y flores, agradeciendo así a la Madre Tierra todo lo que Ella hace por nosotros. Esta ceremonia estuvo a cargo de la plataforma Green Friends, los jóvenes responsables de las tareas ambientales.
El satsang del domingo fue la última actividad del día. Sellamos una vez más nuestro pacto devocional hacía nuestra maestra espiritual y con él renovamos la voluntad de mantenernos despiertos cada día.
¡Buen año para todos!
OM NAMAH SHIVAYA