Satsang de Br.Shubamrita. Centro Amma.12 Dic.
Con uno de sus magistrales satsangs nos obsequió Br. Shubamrita en su visita al ashram.
Compartimos con todos vosotros parte de su largo e intenso satsang, en el que destacó la importancia de hacer seva en este ashram, y más con la consagración del lugar, después de la nueva visita de Amma hace tan poco tiempo.
Como influye la práctica del seva en ir trabajándonos los gustos y aversiones, uno de los grandes obstáculos para el crecimiento espiritual.
Aum Amriteshwaryai Namah
Satsang de Br. Shubamrita Chaitanya en el Centro Amma sábado 12 de diciembre del 2009.
Queridos hermanos y hermanas estoy muy feliz de estar aquí con todos vosotros, de alguna manera me siento muy atraído hacia este ashram, y a pesar de que disponía de poco tiempo, he hecho lo posible por venir.
Amma os manda todo Su amor hacia todos vosotros.
La oportunidad que tenemos de estar aquí en este ashram, es única. Después de que Amma visitará hace tan sólo unas semanas el ashram, hace que este sea un lugar donde podamos desarrollar nuestra práctica espiritual con mucha más facilidad.
Amma estuvo aquí, y dejó impregnado este ashram con toda Su energía. Amma salió, nos dió prasad, estuvo sentada en esta sala donde estamos ahora, luego caminó entre los olivos.
Esto es motivo suficiente para que cuando hagamos seva aquí nos podamos concentrar de una manera mucho más fácil, pues podemos recordar, cuando Amma caminó entre los olivos, podemos recordar cada lugar por donde Ella estuvo.
Como cuando Amma cogió una oliva y se la comió. Cuando estuvo aquí cantando bhajans. Es un privilegio muy grande, poder servirla en este lugar.
Toda acción realizada aquí te puede recordar a Ella.
Cuando Amma da su bendición para que un ashram como este sea posible, lo hace porque sabe que nosotros no podemos estar continuamente al lado de su cuerpo físico. Por eso Amma da Su bendición para que podamos servirla aquí.
Amma dice que cada uno de sus ashrams es una extensión de todo Su cuerpo. Servirla aquí, venir a hacer seva aquí, constituye un gran aprendizaje, ya que podemos avanzar muy fácilmente. Haciendo seva por ejemplo, nos encontramos con muchas situaciones que no nos gustan, y esas situaciones sólo se dan de manera fácil en un ashram. Amma es experta en crear esas situaciones.
Nos invita a que trabajemos nuestros gustos y aversiones. Nos da la oportunidad de que crezcamos más fácilmente, y más rápidamente.
Ejemplo:
Había una vez en la que un hombre se dirigía a rezar en una iglesia, y se encontró con otro hombre que le preguntó: “pero por qué vas a rezar a la iglesia, por qué no rezas en tu casa, ya que Dios está también allí”. Dios está en todos los lugares pero de manera natural la mente se concentra más cuando está en un lugar en el que todo lo que se hace es para el crecimiento espiritual y donde todo lo que se realiza es para el servicio desinteresado.
En un lugar así, las vibraciones son diferentes a las de un lugar en el que no se hacen prácticas diariamente. Por lo tanto desde aquí se obtiene más fácilmente una concentración más profunda, es más fácil para la persona que viene, focalizar su mente.
A veces también nos encontramos que al estar en un ashram, no tenemos tiempo para hacer nuestra meditación diaria, pero de hecho el hacer seva en un ashram es lo más elevado que hay, ya que cualquier cosa que se haga es por el bien de los demás. Hagas lo que hagas es para olvidarte de ti mismo, y con la práctica del seva te vas abriendo como una flor de manera natural. No importa donde estés en el ashram, ya que hagas lo que hagas es todo para olvidarte de tu propio yo, entonces cualquier acción que se realiza aquí es para servir a Amma, y Amma no desea nada para Sí misma, entonces todo es por el bien del mundo.
Amma nos pone siempre situaciones en las que nos es fácil sentir nuestros gustos y aversiones, de esta manera podemos tratar de transcenderlos. Es una oportunidad única de poder ofrecer a Amma nuestros gustos y aversiones. A veces nos toca trabajar con alguien que no nos gusta, pero esa es la oportunidad para crecer, y eso sólo se da en un ashram.
Me gustaría poneros un ejemplo sobre como Amma nos trabaja los gustos y aversiones.
Hace muchos años cuando me fui a vivir al ashram, como venía de una familia en la que estaba muy mimado por ser niño, ya que en la India los niños están muy mimados. Pues yo no solía lavarme la ropa, ni tampoco limpiar, pues todo eso me lo hacían.
Al llegar al ashram, al llegar a Amritapuri, todo eso me lo tenía que hacer por mí mismo, lo cual no me gustaba.
Un día Amma nos dijo a todos los residentes que debíamos participar en un seva muy especial. En el seva de limpiar la fosa séptica del ashram. Tan sólo unos 20 residentes participaron, yo era uno de los que decidió no limpiar. Me dije… “Ni pensarlo, eso no lo voy hacer, no voy a limpiar la fosa séptica y moverme entre estos malos olores”.
Así que decidí, quedarme en mi habitación, pero como estaba seguro que alguien vendría a la habitación a buscarme, primero me di una vuelta por el ashram y cuando estaba seguro que ya nadie me encontraría, me encerré en la habitación. Amma estaba colaborando en la primera línea de limpieza de la fosa séptica, pero más tarde llegó un alto dignatario y Amma salió a atenderle. Qué lugar escogió Amma para departir con él? pues precisamente la puerta de mi habitación, allí se sentaron a conversar.
Pensé en que Ella estaría allí solo unos minutos pero pasaba el tiempo y Ella no se iba, me entraron ganar de ir al lavabo unas ganas que aumentaban cada vez más.
Amma seguía charlando sin parar, y le explicaba al alto mandatario que Ella les pedía a los residentes que tenían que participar en todo tipo de tareas para poder crecer.
Yo mientras tanto no podía resistir más… pero Amma continuaba con su conversación… hasta que no pudiendo aguantar más salí del cuarto, mientras oía que Amma le decía al alto mandatario: “pero hay veces que algunos de los residentes no quieren participar en según que tipo de seva, y se esconden en sus habitaciones…como este.”
Los dos se me quedaron mirando, por lo que quedé totalmente al descubierto…
Desde aquel día no volvió a pasar por mi mente la posibilidad de no ir a limpiar la fosa séptica, y era siempre el primero en acudir.
Esta fue una gran oportunidad que Amma me dió para darme cuenta de mis gustos y aversiones.
De manera similar en el ashram podemos liberarnos de estas ataduras y también de los seis puntos que debemos superar.
Estos seis enemigos son:
1) Deseo, rabia, avaricia, autoengaño, orgullo y celos. Para “vencer” a estos enemigos, la devoción (bhakti), el seva o servicio desinteresado (en el ashram o en cualquier otro lugar) y la convivencia con otros devotos en el ashram constituyen la mejor ayuda.
2) El deambular constante de un pensamiento a otro. Esto se corrige paulatinamente con la práctica de la meditación, los cantos de bhajans y cualquier técnica que acostumbre a la mente a mantenerse enfocada.
3) La superposición de los conceptos mentales sobre los objetos y situaciones externas, lo cual impide tener una percepción correcta del mundo. Esto se supera adquiriendo el conocimiento correcto mediante el estudio de escrituras, de las enseñanzas del maestro, etc.
miércoles 16 de diciembre de 2009