Sankaracharya visita a Amma
Sankaracharya visita a Amma
19 de enero de 2010 — Amritapuri
Su Santidad Sri Jayendra Saraswati Swami –el 60º Sankaracharya de Kanchi Kamakoti Peetham, situado en Kanchipuram, Tamil Nadu- ha visitado hoy el ashram de Amritapuri. El Kanchi Acharya se ha reunido con Amma en privado durante 45 minutos antes de dirigirse a los residentes del ashram en la sala principal durante otros 45 minutos. A su llegada a Amritapuri, le dieron la bienvenida con purna kumbham los discípulos más antiguos de Amma, Swami Ramakrishnananda Puri, Swami Turiyamritananda Puri y Swami Amritatmananda Puri, así como los bhahmacharis. Hubo también panchavadyam y talapoli de acuerdo a las tradiciones de Kerala.
En su encuentro privado, el Kanchi Acharya y Amma hablaron sobre Advaita y su aplicación práctica en la sociedad y en la vida diaria. Amma le regaló un mala de rudraksha, que inmediatamente se puso alrededor del cuello.
Sentado al lado de Amma y dirigiéndose a los residentes del ashram dijo: “Kerala es una tierra sagrada. En esta tierra nació el piadoso Adi Shankaracharya. Igualmente otros muchos mahatmas se han encarnado aquí. Sri Narayana Guru y Chattambi Swamigal se encarnaron en la tierra de Kerala. En este Kali Yuga, Mata Amritanandamayi está entre nosotros… Ella guía graciosamente a sus devotos por la senda de los bhajans, la devoción y el servicio”.
El Kanchi Acharya confesó que había esperado mucho tiempo para conocer a Amma. “Durante muchos años he esperado con ansia visitar este sagrado lugar”, dijo. “Hoy tengo la oportunidad de hacerlo”.
Dirigiéndose a los residentes del ashram, el Kanchi Acharya declaró: “Todos vosotros sois sin duda personas benditas y virtuosas”. Continuó subrayando la importancia de la devoción hacia Dios y el servicio desinteresado a la sociedad, afirmando que son aspectos esenciales del camino espiritual ya que purifican la mente. “Dios reside en los corazones de todos los seres y los gobierna”, dijo. “Sin embargo, esta verdadera naturaleza sigue siendo un misterio para todos los seres. Para realizar esta verdadera naturaleza nos hace falta una actitud de servicio. El sutra: manava seva madhava seva (“servir al hombre es servir a Dios”) adquiere una gran relevancia en este punto. Asistir a los servicios religiosos en los templos es importante. Pero al mismo tiempo, tenemos que amar a nuestros semejantes y servirles sin ira, odio o envidia. El servicio no significa únicamente dar dinero o comida. Pensar en los demás con una actitud de amor es, en si mismo, un gran servicio. Cuando este amor se desarrolle, la mayoría de los problemas a los que nuestra sociedad y la humanidad se enfrentan desaparecerán y la gente podrá vivir con paz y felicidad”.
Continuó así: “Es verdad que hemos de servir a los necesitados. La gente con recursos no necesita nuestro servicio, pero ama y siente. Si desarrollamos virtudes nobles como el amor, la compasión y la devoción hacia Dios, nuestra vida será plena y las personas que nos rodean también se beneficiarán”.
El Kanchi Acharya destacó brevemente la importancia de mantener costumbres simbólicas como la aplicación de pasta de sándalo, kumkum y vibhuti en el entrecejo. Explicó que estos signos ayudan a las personas a recordar a Dios cuando se lo aplican y ayudan a los demás a recordar a Dios cuando las ven. “Por tanto, además de nuestra devoción interior, hemos de ponernos vibhuti o pasta de sándalo en el entrecejo”, dijo. “Si nos fijamos en Amma, veremos que siempre los lleva”.
El Kanchi Acharya concluyó de esta manera: “El Señor se ha encarnado muchas veces y ha descendido tomando la forma de muchos mahatmas. El Señor obra a través de ellos y sirve a la sociedad. Así, Dios nos bendice para que evolucionemos en nuestra vida”.
Cuando hubo finalizado su charla, Amma pidió a los residentes que cantaran el himno de Adi Sankaracharya “Mahishasura Mardini Stotram” y que recitaran el “Purusha Suktam”.
Antes de marcharse, ofreció su total apoyo a Amma y le expresó su disposición para colaborar con el Mata Amritanandamayi Math en el futuro.
–Sakshi
miércoles 27 de enero de 2010