Protegidos por la fe bajo la lluvia
Protegidos por la fe bajo la lluvia
Amritapuri, 4 de diciembre de 2009
Después de dos meses, la campana sonó tres veces para avisarnos de que Amma nos llamaba hoy para la meditación. Al poco se unió a nosotros en la playa. Después de la meditación, planteó una pregunta: “¿Cómo se refleja en la práctica nuestra fe en Dios?”. Pasó el micrófono de una persona a otra.
Uno de los devotos dijo: “Como sabemos que Dios cuida de nosotros, no nos sentimos solos. Ni el pasado ni el futuro nos preocupan. Permanecemos conscientes y vivimos en el presente”.
La siguiente persona dijo: “Si tenemos fe, estamos en paz. Si creo que todo lo que ocurre en mi vida es la voluntad de Amma y que es por mi bien, estaré en paz. Si no tengo esa fe, no estaré en paz”. Amma le preguntó con segundas “¿Y la has desarrollado?”. Él se sonrió. Sabía que Amma le había pillado. Dijo: “Amma me ha hecho una pregunta muy difícil”. Todo el mundo se rió. Añadió: “La pregunta es muy apropiada. Esta mañana estaba nervioso en el trabajo. Me pregunté a mi mismo: “¿Cuál es el sentido de todo esto?”. Me dije: “No tengo fe”. Y ahora Amma me pregunta si tengo fe”. Todos se rieron y continuó: “En realidad, una fe al cien por cien es la realización de Dios. Una vez es perfecta, tenemos ecuanimidad mental por lo que no padeceremos tendencias negativas como la ira. Mientras tengamos estos sentimientos, es verdad que no habremos desarrollado una fe perfecta. Un día, por la gracia de Amma, lo será”.
Ahora empezaba a lloviznar y Amma preguntó: “Nos sentamos aquí con la fe firme de que no llovería y empieza a hacerlo. ¿Qué hacéis? ¿Ha desaparecido la fe? ¿Qué clase de fe deberíamos tener?”
Uno de los devotos de Amma contestó: “Nuestras expectativas no tienen por qué ser la voluntad de Dios. Por tanto, hemos de desarrollar una actitud de entrega. La fe se traslada del intelecto al corazón. Del constreñimiento a la apertura”.
Amma dijo: “Es verdad que todos nosotros tenemos fe. Hemos meditado aquí con la fe de que no se produzca otro tsunami. Creímos que un terremoto no va a volver a sacudir este lugar. Pero hemos de mirar hacia adentro para descubrir si tenemos la suficiente fe para afrontar una determinada situación con la actitud correcta”.
Amma recordó una anécdota de la reciente gira por Estados Unidos. Mucha gente esperaba al darshan fuera de la sala. Había restricciones de aforo, por lo que no se permitía entrar a todo el mundo. Alguien intentó colarse pero el personal de seguridad se lo impidió. Sin embargo, al final consiguió entrar. Cuando esta persona llegó al darshan, Amma le acarició cariñosamente y le hizo sentarse a su lado. No dejaba de mirarla. Comentó: “¡Qué maravillosa oportunidad! ¡Es un sueño hecho realidad! Tenía el profundo deseo de sentarme al lado de Amma y ahora se ha cumplido”.
Amma concluyó: “Su fe le permitió ver esta amarga experiencia de manera positiva y poder considerarla como una bendición en realidad”.
En ese momento, la llovizna se convirtió en un chaparrón. Amma quería que todos volviesen, pero la traducción no había terminado, así que nadie se movió. Amma lo permitió diciéndoles que por lo menos se cubrieran la cabeza. Una niña pequeña se estaba mojando y Amma extendió su sari para resguardarla. A pesar de todo, todos se mojaron. Amma comentó: “¡Eso ha sido una prueba de Dios! Ya que estábamos hablando de la fe, quizás Dios ha decidido probarnos en ese sentido”.
Tras la traducción, Amma cantó “Mukunda Murare”. Antes de salir para la sesión de bhajans, pidió: “¡Hijos! por favor, secaros el pelo y cambiaros la ropa mojada antes de ir a los bhajans. ¡Qué vuestra fe se base en el discernimiento correcto!”
– Sakshi
sábado 12 de diciembre de 2009